jueves, 2 de noviembre de 2017

Simplemente no debemos olvidar…


Hoy por la mañana mientras lavaba los trastes, escuchaba en la radio sobre un artículo que apareció en el periódico Le Monde que habla del aumento de antisemitismo en Francia (1). En él se menciona el aumento de casos cotidianos de agresión contra judíos desde el 2000, que van desde cartas de amenaza (acompañadas con balas) hasta grafitis “viva Daech”.  Un acto racista sobre tres en Francia concierne un judío, siendo que los judíos representan menos del 1% de la populación (2).
Sé que a mucha gente esto puede pasarle sin pena y sin gloria, sobre todo en un país tan racista y que que ama discriminar como México (contra los “indios”, a los que no estamos güeros y altos, a los de América del sur, a los homosexuales, etc…). Pero a mí me desconcierta y deprime escuchar esto.
La semana pasada les escribía sobre mis ganas de un buen libro para quedarme en cama… y  lo tuve esa misma noche. Mr J me regaló The Complete Mauss: A Survivor’s Tale, que más que un libro es una novela gráfica que relata los años de persecución y exterminación nazi. Expuesto así tal vez piensen que no es muy reconfortante, pero al ser novela gráfica el tema se hace más “agradable”. 


En Mauss, Art Spiegelman (diseñador y autor), cuenta la vida de su padre polonés. En una primera parte, entre los años 1930-1945, nos habla sobre su vida cuando el partido nacional socialista recién había llegado al poder en Alemania; como los judíos fueron perdiendo derechos, vivienda, fueron perseguidos y exterminados en los campos de concentración. La segunda parte nos cuenta los meses de su padre en Auschwitz, la marcha de la muerte, su regreso a Polonia y finalmente su exilio en Nueva York.  Pero Art Spielgelman no solo trata de contar la vida de su padre, sino también la gran historia de amor de sus padres y la suya propia, como hijo de un  rescatado de los campos de concentración. 


Es una novela que todos deberíamos leer para recordarnos lo horribles que podemos ser. Porque lo que se vio en esa época está fuera de lo que parece humano, tan es así, que los crímenes cometidos no fueron  crímenes de guerra sino crímenes contra la humanidad. Ahora entiendo cuando Mr J me decía, ¡Hay que recordarle siempre a los alemanes lo que hicieron! Y no solo a ellos, a franceses, polacos, austriacos, húngaros y muchos otros que delataron los judíos. A pueblos de América que no aceptaron los barcos de refugiados judíos durante la segunda guerra.
Porque las nuevas generaciones no tienen que olvidarlo, para poder evitarlo de nuevo (contra judíos u otros pueblos).

Nos seguimos leyendo

 The Complete Mauss
Art Spiegelman
Ed. Pantheon
1996
296 pp

Idioma original: inglés


viernes, 27 de octubre de 2017

Poe

Finalmente llegó el mes de noviembre, ese que detesto más de todo el año. Es un mes gris, húmedo, los árboles han casi perdido todas sus hojas y no pasa nada… absolutamente nada. Es ese mes que solo espero que pase para pronto recibir navidad.
Pero este año el mes de noviembre quiso vengarse de mí y trae consigo un buen catarro. Como lo había escrito antes, en la entrada de Orgullo y prejuicio, yo siento que me muero cada vez que me enfermo. Los síntomas comenzaron a presentarse desde ayer, pero hoy en la mañana fue peor. Es conocido de todos que lo mejor a hacer en estos casos es guardar descanso. Chistositos… como si uno no tuviera que trabajar, así que mi único descanso fue una hora de lectura en la comodidad de la cama.
Como no tenía previsto enfermarme, tomé mi lectura en curso: Historias Extraordinarias de Edgar Allan Poe. Pero este libro no me ayudó mucho a mi reposo, porque no sé si todos lo sepan (yo no lo sabía antes de leerlo), Historias extraordinarias no son “cuentos” de horror/misterio sino historias complicadas dónde se necesita analizar los hechos. De hecho mientras leía The Unparalleled Adventure of One Hans Pfaall, me perdí entre sus explicaciones de senos y senos inversos, que pensé: “es una historia para ingenieros”. ¡JA! Supuestamente soy una.
A lo que quiero llegar es que leer a Poe, cuando tu cerebro funciona a la mitad, (ok, también cuando funciona completamente) es difícil. Así que esta mañana cuando comencé a leer Un descenso al Maelström, lleno de frases rebuscadas solo quería decir: ¡No Edgar, no me hagas esto! Es cierto que me da un poco de vergüenza admitirlo, porque Edgar Allan Poe es de las lecturas obligadas en la escuela, pero a mí me está costando leerlo, enferma o no. 


Sé que terminaré el libro, que hay historias que me gustaron mucho (como Mlle M, Los crímenes de la calle Morgue y El escarabajo de oro) y otras que me han costado terminarlas; que aun así tengo ganas de leer otras historias de Edgar Allan Poe, conocer al mítico Cuervo, Berenice o El Pozo y el péndulo. Pero no en un futuro próximo.
Pero por ahora, mientras agonizo, me gustaría una lectura reconfortante, con sabor a paz y amor. Como una sopita de mamá. 


Nos seguimos leyendo (si no muero antes).

Histoires extraordinaires
Edgar Allan Poe
Ed. La Bibliothèque du Collectionneur
415pp

Idioma original : inglés

Historias :
  • Double assassinat dans la rue Morgue (1841)
  • La Lettre volée (1845)
  • Le Scarabée d'or (1843)
  • Le Canard au ballon (1844)
  • Aventure sans pareille d'un certain Hans Pfaall (1839)
  • Manuscrit trouvé dans une bouteille (1833)
  • Une descente dans le Maelstrom (1841)
  • La Vérité sur le cas de M. Valdemar (1845)
  • Révélation magnétique (1844)
  • Souvenirs de M. Auguste Bedloe (1844)
  • Morella (1835)
  • Ligeia (1838)
  • Metzengerstein (1832)

Pinturas:
Ramon Casas, Jeune Décadente (1899), Musée Montserrat
Gabriel FERRIER, Femme au lit, lisant le journal

jueves, 19 de octubre de 2017

¿Solamente son sueños?


Cuando tenía aproximadamente 10 años nos mudamos a una casa situada cerca de la preparatoria oficial. La casa tiene una vista panorámica, de frente se puede ver el centro turístico y detrás se encuentra rodeada de cerros. Entre ellos se destaca uno por su forma particular y una cruz en su cumbre.


En aquél tiempo  me encantaba subir a la azotea a ver la ciudad, el cielo volverse anaranjado, las luces que comienzan a iluminarse hasta que gana la obscuridad y las estrellas vuelven más mágico Guanajuato. En uno de esos días algo llamó mi atención, en la punta del cerro que llamaremos de la Cruz se veía una luz como una fogata. La primera vez no nos ocupó mucho, después de todo podría ser un campamento o algo por el estilo. Pero todo se volvió raro con el tiempo porque esa luz se hacía frecuente. Viendo con los binoculares (sí, soy muy curiosa) se definían sombras de “gente” bailando alrededor de la fogata. Esa es una imagen que está muy marcada en mi memoria. Claro que todo lo atribuimos a gente haciendo brujería o algo por el estilo. Pero con el tiempo las luces desaparecieron y no se volvió a hablar de ello… como todo en Guanajuato.
Lo único que me quedó de esa experiencia fue un sueño que se repite de vez en cuando. En ese sueño me encuentro en mi casa y veo la fogata en el cerro. De repente todo comienza a incendiarse y nos refugiamos en la azotea; pero lo peor es que en lo alto nos esperan naves extraterrestres que empiezan a llevarse a la gente. Normalmente en este punto me despierto y me siento contenta de saber que es un sueño.

¿Qué tiene que ver esto con los libros? 

Yo no soy muy de día de muertos o Halloween, me gusta el pan de muerto y los dulces, sin más. Pero mi mejor amiga, Mlle M, es una fan de Halloween y cada año la veo tan emocionada haciendo disfraces y decoraciones que me dije: ¿y si trato de entrar en su onda y leo algo de terror? 
Hace poco leí Drácula, el cual no me dio miedo, así que quise intentar con el padre del horror H. P. Lovecraft. Yo no conocía gran cosa de éste autor, además de que hay creaturas horribles, que era racista y que ha sido inspiración de muchos otros autores y directores de cine. Entonces me lancé a la lectura del Mito de Cthulhu sin saber qué esperar.
El Mito de Cthulhu está formado por varias historias escritas todas por Lovecraft (creo que en español hay un libro que se llama igual, pero son historias diferentes autores e incluyen algunas de Lovecraft). El libro comienza con La llamada del Cthulhu, una de las más conocidas, la cual me dejó impresionada. No es el miedo propiamente dicho, es sobre todo el mundo fantástico y onírico de Lovecraft que te mantiene al filo de la página. Es como entrar a un episodio de Dimensión desconocida, donde los sueños se mezclan con la realidad, una realidad llena de seres horribles que llegaron del espacio antes que el hombre. 


Lovecraft me hizo revivir mis sueños de brujería y extraterrestres, sobre todo la historia de Más allá del muro del sueño y El pantano de la luna. Volví a sentir la opresión de ese sueño. Ese miedo que no sé cómo explicarlo. Tienen que leer a Lovecraft para entender.
Lo más extraño es que por un momento dudé entre lo que fue real y lo que he soñado, como si esa barrera no existiera. Quién sabe, quizás me comunico con seres monstruosos durante mi sueño o peor aún, las fogatas que veía en el cerro eran para venerar al Cthulhu quién regresó en esos días a la tierra. 

Ph’nglui mglw’nafh Chulhu R’lyeh wgah’nagl fhtagn.

Nos seguimos leyendo y ¡larga vida a la muerte!


Le Mythe de Cthulhu
H. P. Lovecraft
Ed. J’ai Lu
191 pp

Idioma original: inglés

Historias:
L'appel de Cthulhu (1926)
Par-delà le mur du sommeil (1919)
La tourbière hantée (1926)
La peur qui rôde (1923)
 La couleur tombée du ciel (1927)
Celui qui chuchotait dans les ténèbres (1931)   

viernes, 13 de octubre de 2017

Los bouquinistas de París

Hoy  por la mañana, por obligaciones administrativas, me encontré caminando al largo del Sena. Fue a horas donde París comienza a despertarse, algunos turistas hacen la cola en Notre Dame y en general el muelle se encuentra vacío. Solo pueden verse esas pequeñas cajas verdes suspendidas de las bardas.


Esas cajas forman parte de  una gran librería al cielo abierto, de ahí su nombre “Les bouquinistes” (bouquin=livre=libro). Esta librería forma parte del patrimonio mundial de la humanidad de la UNESCO. Son 240 cajas verdes que se extienden a lo largo de tres kilómetros sobre el Sena, desde el Pont-Marie al Quai du Louvre del lado derecho y del Quai de la Tournelle al Quai Voltaire en el lado izquierdo. Les bouquinistes forman parte del paisaje parisino, participan a su encanto y constituyen una animación, atracción cultural, patrimonio literario e histórico único [1].  


Recuerdo que la primera vez que vine, mi maestro de francés me dijo que tenía que pasar tiempo hojeando libros al largo del Sena. Así que en ese primer año caminaba maravillada viendo los libros (normalmente raros y de segunda mano), pensando en que ese era el París de las películas. Sin embargo con el paso de los años se han ido fundiendo en el panorama y perdido ese encanto que tuvieron un día para mí. Lo peor es que esto está pasando para mucha gente. Cada vez se ven más llaveritos y menos libros, porque los turistas no buscan libros sino recuerditos. Hay otras tantas que están cerradas y otras llenas de “pinturas” parisinas.
Y fue justamente hoy en la mañana, cuando una sola caja estaba abierta, que realmente observé que solo había recuerdos de Paris; postales, llaveros, tazas, portavasos y muchas otras tonterías, pero ni un solo libro. Eso me entristeció, porque pensé que por esa librería habían caminado tanta gente tratando de encontrar el libro raro o en su idioma, como Hemingway. Porque durante mucho tiempo solo ahí se encontraban libros, porque esa librería es parte de la historia de París y hoy se está perdiendo.


No culpo a los bouquinistas, ellos tratan de vender para vivir, más bien a los turistas que prefieren llevarse una Torre Eiffel de 30cm que un libro como recuerdo o a los parisinos que preferimos ir a las librerías porque los boquinistas son para turistas.
Con esto quisiera invitar a todos aquellos que pasen por París a darse un tiempo viendo libros, a comprar uno y guardarlo como un recuerdo de su visita. Es una forma de sentir la magia de París que tantos otros han intentado plasmar.



Nos seguimos leyendo
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miércoles, 4 de octubre de 2017

Leyendo a las hermanas Brontë

Hace más de un año leí Jane Eyre de Charlotte Brontë. Desde ese día comencé a decirle a Mr J que debería leerlo, pero nunca tuve esperanza de que lo hiciera.
A Mr J le costaba mucho leer libros escritos por mujeres. Durante un tiempo pensé que era por macho, pero ahora me doy cuenta que le gustan las historias con mucha acción, no al estilo Guerra de las Galaxias, sino más bien historias épicas llenas de personajes inolvidables… como Guerra y Paz o los Miserables. Así que pensar en historias interiores (física o mentalmente) no le llamaba mucho la atención, hasta que este año leyó a mi querida Jane Austen. Es cierto que no lloró y se enamoró como yo lo hice con Orgullo y Prejuicio, pero de alguna forma le cambió la vida. Pues finalmente se dijo que leer autoras no está nada mal. Y así de la nada tomó Jane Eyre y comenzó a leerlo.  Fue tanta mi alegría que yo comencé al mismo tiempo Cumbres Borrascosas de Emily Brontë para compartir ese momento con él. 

Yo no sabía de qué se trataba, simplemente lo compré porque amé tanto Jane Eyre que me dije “tengo que leer todo lo escrito por Charlotte y sus hermanas”. La verdad es que ha sido una gran sorpresa, aún no sé si buena o mala, porque Cumbres Borrascosas es muy diferente de Jane Eyre.
Jane Eyre es una historia de feminismo, si también de amor, pero sobretodo de la lucha de su personaje por seguir adelante a pesar de las adversidades… buscar un trabajo, tener un salario y por lo tanto independencia, ayudar y amar si es posible. Mientras que Cumbres Borrascosas es una historia abrumadora, triste y violenta. No sabes cual personaje es peor, es cierto que odias a uno más que a los otros, pero no hay empatía por ninguno. Esto hizo que cuando la primera edición salió a la venta fuera muy criticado. Ahora Cumbres Borrascosas es considerado como un gran clásico de la literatura.
Una vez que terminé el libro me quedé pensando mucho en él. Sí… me gustó, pero no me llenó tanto como Jane Eyre, los libros de Jane Austen o Middlemarch de George Elliot. Y no entiendo por qué. No es el lado oscuro que me molesta, pues me encantan los libros de Emile Zola y Michelle Houellebecq. Quizás es algo que me da pena admitir… al final me gustan las historias de mujeres buscando su independencia pero enamoradas. Para decirlo intentaré esconderme atrás de las faldas de Virgnia Woolf, pues después de todo lo que amamos de la literatura femenina es que son las mujeres que saben mejor describir su mundo (ver Una habitación propia). Pero estoy consciente que es justo ese lado negro lo que le da valor a este libro. Es un tema duro llevado magistralmente y por una mujer, en una época en la que las mujeres no escribían mucho y menos así.
Mientras dejo macerar las ideas y mi opinión sobre Cumbres Borrascosas, disfruto ver a Mr J ilusionarse y sufrir con la pobre Jane Eyre

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miércoles, 26 de julio de 2017

Notre Dame de Paris

Cuando llegué a Paris de los primeros monumentos que visité fue Notre Dame y desde ese día me enamoré de ella. Me encanta verla porque es como en una pintura de Monet, en cada estación del año o a diferentes horas del día cambia. En la mañana parece tan pura y fresca, a medio día luce agobiada y es en la tarde/noche que nos ofrece lo más maravilloso de ella. La luz la hace ver radiante, dulce e imponente. 



Así que pensar en un París sin Notre Dame es simplemente inconcebible. Sin embargo si Víctor Hugo no hubiera escrito Notre Dame de Paris, esa sería la triste realidad.  Notre Dame comenzó a construirse en 1163 y la terminaron en 1345, es una clara representación (y de las pocas que quedan en Paris) del arte gótico. Pero en 1789 durante la revolución francesa (la misma del libro anterior, Historia de dos ciudades), iglesias, castillos y monumentos que representaban la monarquía fueron saqueados, destruidos o utilizados con otros fines. En el siglo XIX, Notre Dame se encontraba en tan mal estado que decidieron destruirla y utilizar la piedra para hacer puentes. Es aquí donde nuestro héroe entra, pues Víctor Hugo se oponía y decidió escribir Notre Dame de Paris [1]… ¡y funcionó! Ella sigue ahí para deleite de tantos turistas y sobretodo mío, porque para mí París es Notre Dame.
Entonces para una enamorada de Notre Dame era imposible no leer el libro que la salvó, al que le debo todo mi respeto y mi eterna gratitud. Sin embargo dudé mucho en hacerlo, porque pues…hmmm… es ¡Víctor Hugo! Su simple nombre impone y siempre me había dado miedo leerlo. Pero lo hice y tengo que reconocer que todo sabía hacer Hugo, es una historia tan rica, bien escrita, profunda y accesible a todos.
Creo que la mayoría nos hacemos una idea de lo que habla, gracias Disney, y tengo que reconocer que el principio es muy parecido a la película, pero luego todo se vuelve más complicado y menos sueña, sueña… Pero la idea general es esta: un archidiácono, Frollo, obsesionado de una linda gitana, Esmeralda, quien a su vez está enamorada de un militar Phoebus y un jorobado noble que trata de ayudar a Esmeralda… porque él también está enamorado de ella.
Aunque en el libro Frollo es el personaje más interesante, un archidiácono (en ésta época los diáconos no eran laicos, como ahora, lo que les prohibía casarse) inteligente, cultivado, interesado en la ciencia (alquimia), de gran corazón, solo que tiene un problema… se enamora de Esmeralda. La cual me pareció de lo más tonta, digamos que los personajes femeninos de Hugo no se caracterizaban por su cerebro e independencia. Por cierto, la cabra Djali si existe en el libro y tiene más inteligencia que Esmeralda. Phoebus es un soldado egoísta, superficial y también bastante estúpido. Y al último nos queda Quasimodo… awwww… Quasimodo. Aunque lo seguimos mucho menos que a Frollo, es difícil no encariñarse con él, quererlo agarrar a besos y decirle ¡no me importa que estés feo, yo te quiero! Es simplemente el héroe y la representación del verdadero amor.
Y además de la maravillosa historia, Víctor Hugo intercala capítulos para hablarnos del arte gótico, de alquimia, de reyes franceses y de Paris en 1482; el cual es un deleite pues se da una idea de cómo era París en pleno siglo XV, cómo ha cambiado y qué es lo que aún queda en pie.  
Unos días más tarde de que terminé el libro me encontré en el metro dos guatemaltecos, después de las preguntas de cajón me contaron que iban a utilizar su mañana para ir a ver a Quasimodo. Yo sonreí y quería decirles “lo conozco bien, si suben a las torres seguramente lo verán columpiándose junto a Marie”


Nos seguimos leyendo. 

Foto: http://www.nyhabitat.com/blog/category/paris/paris-travel-guide/
Litografía: Steinheil, 1844 (Museo Maison de Victor Hugo)

lunes, 17 de julio de 2017

Festejando el 14 de julio

El 14 de julio se celebra la fiesta nacional francesa, la toma de la Bastilla. La Bastilla era una prisión y su toma, en 1789, representó el fin de la monarquía absoluta. La cual termina* con la decapitación de Luis XVI y María Antonieta en la guillotina.
Antes, el 14 de julio significaba día feriado y tres horas obligatorias frente a la televisión para ver el desfile (la ventaja es que siempre hay croissants en la cama). Pero este año fue diferente y todo se lo debo a un libro.








El mes pasado leí Historia de dos ciudades de Charles Dickens, sin saber mucho de lo que iba. Lo único que me motivó a leerlo fue esto (cita que encontré en una tesis de Química, si los químicos también tenemos alma de poeta):

Fue el mejor de los tiempos, fue el peor de los tiempo, la edad de la sabiduría y también de la locura, la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada…"

¿Quién no muere de ganas de leer el libro con ese comienzo? Yo no me resistí y puedo asegurarles que es de lo mejor que he leído éste año. Es más, Dickens ya está entre esos escritores que quiero leer todo.
Historia de dos ciudades fue una explosión de sentimientos y un despertar en mi cerebro con respecto a la historia de Francia, y más que eso, a una realidad social. Porque durante algunas páginas te paseas por Francia del siglo XVIII, te codeas con su gente, hueles su miseria y te duelen sus injusticias. Además la historia de los protagonistas es inesperada, en un principio no entiendes qué relación hay entre ellos o cómo todo eso va a tener sentido al final. Pero lo tiene y es maravilloso. Yo terminé llorando de tristeza y alegría, por los personajes, pero sobre todo por un pueblo… un pueblo que ya siento como mío. Y es gracias a este libro que entiendo ese orgullo que siente Mr J al escuchar la Marsellesa (himno francés) o su respeto por la república al ver el desfile cada 14 de julio.
Éste libro es ideal para todos, ya sea porque les gusta la Historia o porque prefieren una buena historia.
Nos seguimos leyendo

*Decir que termina es muy aventurado, ya que hubo la restauración de la monarquía en 1814 con Luis XVIII. Pero esa es otra historia.

Pintura: La Rue Montorgueil, Claude Monet 1878 (Musée d'Orsay)


jueves, 22 de junio de 2017

¿Se puede todavía morir de amor? (Peut-on encore mourir d’amour?)

Ayer escuché una conferencia realizada en el Grand Palais sobre si aún se puede morir de amor en esta época. La conferencia fue realizada en 2015 en el marco del ciclo Amour 2.0 e intervinieron investigadores en sociología, filósofos y una realizadora cinematográfica. Aquí les dejo el link para las personas francófonas  interesadas: http://www.grandpalais.fr/fr/evenement/peut-encore-mourir-damour.



De lo dicho por los conferencistas, me quedó principalmente grabado:

  • El amor es como una droga. Existe una alta dependencia, ya sea a la persona o a las habitudes de la vida en pareja.
  •   A causa del romanticismo tenemos una idea de “amor = sufrimiento”. En los libros románticos las mujeres son siempre heroínas frágiles. Esto nos ha motivado a creer que si no hay sufrimiento, no hay amor.
  • El amor es un nuevo comienzo personal, es una evolución de sí mismo para adaptarse al otro y es un movimiento que se hace a dos.
  • El amor es sobretodo un sentimiento narcisista. Lo que complica la evolución de una pareja.

Y también algunos datos curiosos:

  • Normalmente es la mujer que termina una relación. El hombre se esquiva y la mujer termina por cansarse.
  • De dos a tres cuartos de los suicidios por amor son hombres. Esto se debe también a que las mujeres hacen más tentativas fallidas.
  • El amor es la primera causa de suicidio en personas de 25 – 30 años.
  • Dos tercios de los crímenes son pasionales.

Tal vez se pregunten que tiene que ver esto con los libros. Es justamente esa influencia del ideal romántico adquirido por los libros durante siglos y que aún tiene repercusiones en nuestra vida romántica, que me motivó a hacer una lista (de los libros que yo he leído) sobre esos amores trágicos de la literatura.


George Sand: Indiana, Ô mon George, ma belle maîtresse!

George Sand (1804 – 1876) ha estado un poco olvidada en la literatura, pero es esta nueva ola de feminismo que la ha traído a flote. Fue de las pocas mujeres de su época, quizás la única, que fue capaz de vivir de su pluma; fue admirada por grandes escritores de la talla de Víctor Hugo, formó parte de la comuna de Paris y de otros círculos de intelectuales dónde ella era la única mujer. Se caracterizó principalmente por su vida amorosa abierta y fue éste el feminismo al que ella pretendía, la igualdad en el amor. Es por eso que en su primera novela Indiana, escribió sobre su vida de casada durante la cual sufrió violencia física y psicológica, para buscar el amor en alguien más. ¿Qué tiene que ver con el tema de hoy? Pues es justo este nuevo amor que se vuelve una obsesión, que la lastima y la lleva hasta la muerte (¿o no?… tienen que descubrirlo al leer el libro). Creo que cuando pienso en sufrir por el amor el primer nombre que se me viene a la cabeza es Indiana, porque sufrí, me enojé, lloré y la detesté.
Cuando terminé este libro estaba consternada porque no entendía como George Sand, icono del amor libre, había podido escribir eso. Lo peor fue cuando leí Ô mon George, ma belle maîtrese! Este es un librito que recolecta las cartas entre Alfred de Musset (gran poeta francés) y George Sand durante un periodo de separación de su relación. En él se conoce el tipo de relación entre de Musset y Sand, con una George Sand que buscaba seguir adelante después de su separación (culpa de Musset, por cierto) y un Alfred de Musset chantajista y manipulador.  Alfred de Musset le enviaba letras prometiéndole su amistad para luego dejarla porque no podía continuar con una amistad, cuando la amaba tanto (si, si como no). Obligando a George Sand a sentirse culpable y regresar con él, quizás por amor y no por culpabilidad como yo lo insinuó. El fin es que regresan, por un corto tiempo, después él la deja y ella cae en una depresión enorme, se corta el pelo y comienza a vestirse como hombre. 


Aunque estos dos libros de George Sand me dejan un tanto decepcionada en cuanto al final de la historia, yo que soy una optimista declarada en el amor, reconozco que están magníficamente escritos, son historias que duelen y no te dejan indiferentes. Por eso seguiré leyendo a George Sand, sin embargo, Alfred de Musset está rayado de mi lista… simplemente lo aborrezco.

¡Huy! Creo que me he alargado mucho, el resto de libros lo dejaré para otra entrada para no hacerla tan cansada.
Mientras tanto nos seguimos leyendo y cuéntenme ¿creen que aún se pueda morir de amor?

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En la búsqueda del tiempo perdido, o solo perdiendo el tiempo. Enamorada de los libros y los sueños que nos hacen vivir.

2017 Reading Challenge

2017 Reading Challenge
Ana has read 19 books toward her goal of 30 books.
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