martes, 22 de diciembre de 2015

Las cenizas de Ángela, una infancia irlandesa

3. Un libro que se convirtió en película

Las cenizas de Ángela, una infancia irlandesa (Les Cendres d’Angela)
Frank McCourt
Pocket
ISBN 978-2-266-20527-6
539pp

Paris, 22 de diciembre 2015

Este libro lo elegí porque hace mucho vi la película y me gustó mucho, tan es así que aún tengo imágenes grabadas en mi memoria. Así que cuando descubrí que era un libro en una de esas tantas listas de los libros que tienes que leer, no dudé en hacerlo.
Normalmente no cuento la historia de los libros que leo, pues son tan conocidos que todo mundo sabe de lo que hablan. Pero no sé si Las cenizas de Ángela sea conocido o no, así que dejo en palabras del autor este cometido: Cuando pienso en mi infancia, el solo hecho de haber sobrevivido me sorprende. Claro que fue una infancia miserable: una infancia feliz no vale la pena que uno se detenga. Peor que la infancia miserable ordinaria es la infancia miserable en Irlanda. Y lo peor es la infancia miserable en Irlanda católica.
Creo que esta simple frase ayuda a comprender de lo que trata el libro en una forma muy simple. En realidad lo interesante de este libro es saber que ese niño es el autor y que todo lo que vivió le permitió ser el hombre que fue. En algunos lugares leí que Frank McCourt exageró quizás un poco la historia, yo diría que más bien la convirtió en novela, una novela que ganó el premio Pulitzer en 1997.  Porque al principio no entiendes como alguien que viene de medios tan pobres llegó a escribir  una novela tan apreciada en Estados Unidos. Pero conforme se avanza en la historia, uno comienza a darse cuenta que a pesar de su pobreza siempre estuvo rodeado de libros, que la lectura era algo que él siempre amó. Que siempre encontró personas en su camino que lo motivaban a ir más allá de lo que se esperaría para un pobre chico irlandés. Y que a pesar de recibir una educación católica muy estricta había profesores que le decían: Ustedes tienen que aprender a estudiar para construir sus propias ideas sobre la historia y el resto, porque es imposible mientras el espíritu está vacío. Entonces, mueblen su espíritu, muéblenlo. Es la casa que protege su tesoro y nadie en el mundo puede meterse en el interior… su espíritu es su casa, y si la llenan de muebles traídos de cines, se echará a perder en su cabeza. Pueden ser pobres, sus zapatos pueden dar lástima, pero su espíritu es un palacio.
Eso es algo que me recordó mi educación, la fuerte presencia de la religión en la vida. Lo que está bien y mal esta dictado por la iglesia. Todo es pecado y solo hay que vivir para agradecer a Jesús lo que hizo por nosotros. A mí me sorprendía ver a Frank ir siempre a la iglesia y rezar con San Francisco de Asís, nunca perder la fe a pesar de las adversidades. Y eso va ligado al hecho de que Frank describe todo lo que le pasaba con ojos de niño, con la inocencia que caracteriza a un niño. Que en lo personal me pareció difícil de creer que pudiera guardar esa forma de ver la vida con todo lo que pasaba a su alrededor. Para mí un niño en esas circunstancias es obligado a crecer y madurar antes de lo previsto. Entonces el personaje de Frank me pareció un poco irreal, como que le falta algo, hasta que llegas a los 14 años y él se vuelve más humano.
Tal vez es muy pronto para que conozcan mis gustos en libros, pero como dice mi esposo, entre más horrible sea la desgracia del ser humano más me gustan y tiene razón. Me encantan los libros con personajes llenos de traumas existenciales, vicios, hambre y desgracia (es por eso que adoro a Emile Zola y Michel Houellebecq). Ahora me doy cuenta que no es que me gusten las historias horribles, más bien me gustan los personajes complejos que pelean entre el bien y el mal. Que tienen respuestas humanas y por lo tanto yo puedo identificarme con ellos. En ese sentido, este libro me pareció un poco desabrido. Como que le falto sal, porque lo importante no es contar desgracias sino saber contar historias.


viernes, 4 de diciembre de 2015

Orgullo y Prejuicio

2. Romance clásico
 
Orgullo y Prejuicio (Orgueil et préjugés)

Jane Austen
Le livre de Poche
ISBN 978-2-253-08890-5
501pp









Paris, 03 de diciembre 2015
Cuando el reto literario me propuso un romance clásico, lo primero que pasó en mi cabeza fue una historia de amor de esas que todas las mujeres soñamos: el príncipe azul que se casa con la pobre chica llena de sueños e ideales. Así que cuando leí Anna Karénine sentí que algo me faltaba a pesar de que adoré el libro. Entonces decidí hacer un segundo romance que acabaría con el vivieron felices para siempre.
En la información de mi perfil escribí que siempre sería una pequeña niña enamorada de las historias de Jane Austen. Aunque reconozco que conocía más a Jane Austen por sus adaptaciones al cine o la televisión, hasta que leí Sensatez y Sentimientos en el mes de marzo. Fue en ese momento que me di realmente cuenta que Jane Austen sabe escribir historias de amor como me gustan, así que lo más lógico era leer algo de ella. Desde hace algún tiempo (desde que no tengo Facebook, para ser exactos) me ha dado por ver videos de booktubers. En muchos de ellos hablaban de Orgullo y Prejuicio, ya sea porque muchas de ellas sueñan con ser como Miss Elisabeth Bennet o encontrar un Mr Fitzwilliam Darcy, que me dije por qué no leerlo.
Hay que reconocer que las historias de Jane Austen no son muy complicadas y el hecho de comenzar a leer Orgullo y Prejuicio después de haber leído Anna Karénine no me ayudó mucho. Pues es cierto que Anna Karénine es una historia compleja, llena de personajes atractivos y de una narrativa maravillosa, que me sentí un poco desilusionada cuando comencé a leer Orgullo y Prejuicio. Al principio creí que se debía a la traducción (del inglés al francés), pero terminé por reconocer que fue un error querer comparar la literatura rusa de finales de XIX con la literatura inglesa de principios del mismo siglo. Son estilos y temas muy diferentes. Una vez entendido esto comencé a disfrutar mi libro.
Fue así que finalmente me permití conocer a Lizzy y su familia, los Bennet. Reí tanto con ellos, el humor cínico del padre, la madre que daban ganas de patearla al igual que las hijas menores Kitty y Lydia, Mary que vive en su mundo de libros, y claro esta Jane y Elisabeth. Viví con ellos en Longbourn, asistí a sus bailes y coqueterías, tomé el té con ellos, caminé con ellos en los jardines ingleses y lo más importante me enamoré de Mr Darcy como Elisabeth y muchas, muchas mujeres en todo el mundo. Porque Mr Darcy es “el hombre ideal” desde un punto de vista totalmente romántico. Pues en realidad yo prefiero un hombre más abierto y con mejor sentido del humor… pero es otra historia.
Y estoy de acuerdo con muchos comentarios ya hechos sobre Elisabeth Bennet. Ella es una mujer “revolucionaria” en su época. Prefiere leer y caminar a buscar marido, es capaz de decir su opinión y no callar aunque las reglas sociales exijan lo contrario y lo más importante, casarse por amor. Claro que visto con los ojos de una mujer del siglo XXI, todo esto parece muy absurdo. Pero sobretodo no hay que olvidar la época en la que fue escrito. Y es aquí donde reconocemos a Jane Austen, pues ella al igual que Elisabeth, fue alguien revolucionario en su época. Prefirió dedicarse a escribir a casarse con alguien que no amaba, aunque en un principio los libros aparecían a nombre de su hermano Henry Austen y es hasta después de su muerte que éste decide publicarlos al nombre de Jane.
Pero hay cosas que no cambian a pesar de los años. Mientras leía Orgullo y Prejuicio, una compañera de trabajo me platicaba sus penas de amor típicas en una mujer. Después de querer razonar con ella me apareció esta cita en el libro: “Lo que ama una joven, además de casarse, es tener penas del corazón de vez en cuando. Esto le da materia para reflexionar y eso la distingue de sus amigas” (Ce qu’aime une juene fille, à part se marier, c’est avoir une peine de coeur de temps à l’autre. Cela donne matière à réfléchir et cela la distingue de ses amies), le pasé el libro para que la leyera, ella sonrió y desde entonces no me ha vuelto a hablar de sus penas de amor.
Al final de cuentas los hombres deberían leerlo para que entiendan la forma de pensar de las mujeres enamoradas y las mujeres para que encuentren a ese hombre perfecto que buscan, pues la realidad es diferente. Pero como diría Elisabeth cuando decide casarse con Mr Darcy : “Yo soy más feliz que Jane, ella solo sonríe, yo río” (Je suis même plus heureuse que Jane: elle ne fait que sourire, moi je ris). Asi me siento yo cuando comparo a Mr Darcy con mi esposo.
El libro lo terminé ayer mientras estaba tirada en cama con un catarro (es mi lado masculino, un catarro me mata) y tengo que reconocer que fue el mejor momento para hacerlo. Entre cobijas, medicamentos y té, con el frio bien instalado, solos mi libro y yo.
En la búsqueda del tiempo perdido, o solo perdiendo el tiempo. Enamorada de los libros y los sueños que nos hacen vivir.

2017 Reading Challenge

2017 Reading Challenge
Ana has read 19 books toward her goal of 30 books.
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