lunes, 22 de mayo de 2017

Por amor a los clásicos

Hoy quiero compartirles una serie de preguntas sobre los clásicos que circula por los (v)blogs, como booktag… nunca he hecho algo así pero se me antojó y puede ser entretenido.


1. ¿Por qué lees clásicos y con qué frecuencia?

De acuerdo a Google, en 2010 existían 129.864.880 libros publicados [1]. En otro artículo encontré una estadística que propone la cantidad de libros que puedes leer antes de morirte [2], en mi caso aproximadamente 1500 libros (esto depende de la frecuencia con la que se lee). Lo que significa que hay que ser muy selectivo porque el tiempo se nos puede ir en libros que no nos encantan. Por eso elijo en su mayoría leer clásicos, porque como su nombre lo sugiere, ya atravesaron el tiempo y han sido validados una y otra vez. Eso quiere decir que corro menos riesgo de que no me gusten.
Entonces, de los libros que leo por año yo creo que cerca de un 70/80% son clásicos… claros que hay unos que me gustan más que otros. 


2. ¿Hay algún período, lugar o cultura del que no has leído muchos clásicos pero te gustaría?

En realidad leo muchos clásicos europeos y de Rusia, es mi zona de confort. Así que podría leer más de cualquier parte del mundo.

3. ¿Qué libro actual crees que será un clásico en 100 años?

Sin pensarlo, ¡Harry Potter! Ayer fuimos a la librería y como viene de salir el nuevo libro (el guion de la película Animales Fantásticos), había muchos accesorios en venta… yo estaba toda emocionada de ver a Doby, en eso pasó un niño de 8 años que estaba viendo lo mismo que yo y diciendo ¡trop cool! En definitiva HP será un libro que se quedará a lo largo del tiempo. 


4. ¿Último clásico que has leído?

Dr Zhivago de Boris Pasternak… un libro maravilloso que recorre desde la Primera Guerra Mundial hasta la Segunda, pasando por la revolución y la guerra civil en Rusia. Es una gran historia de amor del escritor hacia su país. Altamente recomendado.

5. ¿Primer clásico que leíste?

Creo que el primer clásico que leí fue el Au Bonheur de Dames (El paraíso de las damas) de Emile Zola. Desde ese primer encuentro supe que Emile y yo, estábamos hechos el uno para el otro.  

6. Portadas preferidas

Me encantan las portadas que está sacando Austral, están preciosas [3]. 


Pero no tengo ninguna, en primera porque no los venden en Francia (aquí todas los libros son blancos y con una foto/pintura en medio) y en segunda porque son el doble de precio de una versión de bolsillo. Después de todo lo importante está al interior.

7. ¿Qué autor clásico te gustaría que hubiese escrito más libros?

Lo más obvio sería decir las hermanas Brontë o Jane Austen, pero creo que diré Boris Pasternak… Boris Pasternak escribió sobre todo poesía y sigo sin encontrarle el gusto, así que no me dejó muchas opciones en cuanto a novelas.

8. ¿Clásico que menos te gusta?

Este lo acabo de leer, Voyage au bout de la nuit (Viaje al fin de la noche) de Céline. No sé qué pasó, todo mundo me lo vendió como una obra maestra, una maravilla de la narrativa, una oda a la decadencia humana, pero a mí no me dejó impresionada. Y cuando esto pasa con una joya de literatura, da vergüenza admitirlo. Pero así fue, no me gustó mucho aunque me esforcé. Ahora que lo pienso es quizás eso lo que me impidió hacerlo, era tanta la presión con él “lo vas a adorar” que mis expectativas era más grandes. O el hecho de que está escrito en un francés muy especial y al no ser mi lengua materna, no pude captar la belleza en la narrativa.

9. ¿Clásico traducido favorito?

Huy, la pregunta está difícil pues hay tantos. Yo creo que elegiría Anna Karenine de Leon Tolstoï, Persuasiôn de Jane Austen, Jane Eyre de Charlöte Brontë y Mrs Dalloway de Virginia Woolf . No hablo de los franceses, porque me imagino que la pregunta se refiere a aquéllos que están traducidos a una lengua diferente de la que lees.

10. ¿Clásico moderno preferido?

La pregunta me cuesta un poco porque no sé a qué periodo de la historia se refiere. De forma arbitraria yo lo definiré después de la segunda guerra mundial. Aquí al igual que en la pregunta anterior tengo más de una respuesta: Le Maître et Marguerite de Mikhaîl Boulgakov, Belle du Seigneur de Albert Cohen, La ferme des animaux de George Orwell, A sangre fría de Truman Capote, Dr Zhivago de Boris Pasternak y Si c’est un homme de Primo Levi.

11. ¿Lugares clásicos favoritos que te gustaría visitar?

¡Rusia!

12. ¿Primer clásico que recomendarías a un niño?

Cuando era niña no leía, así que este año me quise poner al corriente con clásicos de la literatura infantil. La verdad es que no he tenido mucho éxito, creo que con la edad se ve la vida diferente. Para que me entiendan, yo soy el claro ejemplo del adulto en El principito. Pero creo que Matilda de Roald Dahl (y quizás sus otros libros también) deben ser maravillosos cuando eres niño. Uno que me gustô mucho, aunque no sé si sea para niños, es El libro de la Selva de Rudyard Kipling o algo mâs tierno, Le petit Nicolas de René Goscinny y diseños de Sampé. Los dos últimos los disfruté mucho aún con mi gran edad.  

13. ¿Clásico que crees que tiene un título erróneo y cómo lo retitularías?

Hmmmm…. La verdad es que nunca me había puesto a pensar en eso.

14. ¿Clásico que recomendarías a todo el mundo?

Eso depende de la persona y sus gustos, creo que es difícil encontrar un libro que pueda satisfacer a todos. Pero recomendaría fuertemente cualquiera de Jane Austen. Porque son libros que las mujeres adoramos en general y que siento que los hombre se están perdiendo. Un día leí, que solo 3% de las personas que han leído a Jane Austen son hombres… que triste.



Así mis respuestas, y para ustedes ¿cuáles son sus clásicos favoritos?





jueves, 18 de mayo de 2017

¿Leer o no libros escritos por mujeres?

Todo comenzó cuando me acepté como feminista. Es cierto que  siempre me consideré como tal, pero fue un largo viaje de introspección, análisis social y muchas hermosas lecturas, que me permitió comprender que el feminismo aún tiene razón de ser… quizás más de lo que queremos creer. En aquéllos momentos salió una iniciativa en (v)blogs que se titulaba “adopta una autora” que pretende dar a conocer autoras olvidadas o no muy conocidas. Así muchas (v)blogueras decidieron solo leer libros escritos por mujeres. En lo personal me pareció absurdo, porque la literatura es algo universal y obligarse a leer solo mujeres significa que se dejará a un lado miles y millones de libros fantásticos escritos por hombres; porque hay que aceptar que los “grandes” libros son en su mayoría escritos por el sexo masculino. (Si quieren entender por qué, les recomiendo leer Una habitación propia de Virginia Woolf).
Al igual que yo, muchos otros tomaron esta iniciativa como una idea más de feministas necias. Hubo un video respuesta a esta iniciativa que llamó especialmente mi atención No leo autoras (ni autoros) - Los géneros y la literatura - La mujer yla literatura, porque los argumentos que él daba me parecieron razonables. Entre ellos se encontraba que actualmente hay más libros escritos por mujeres y que su visibilidad en bibliotecas es más importante que los escritos por hombres. Convencida di vuelta a la página y dejé de ver/leer reseñas de libros escritos por mujeres, porque para mí no habría objetividad en la opinión. Como si las personas se sintieran obligadas de decir que el libro es bueno, simplemente por estar escrito por una mujer.
Sin embargo, una mañana Mr J me comentó un artículo que venía de leer sobre la entrada por primera vez de una mujer en el programa terminal de literatura, en este caso Mme de Lafayette [1,2]. Cuando me lo dijo creí que era una broma, creo que para él también, pues no nos imaginábamos que nunca se había considerado una mujer en el programa de estudios… en Francia… en pleno siglo XXI. Y no es como si no hubiera mujeres francesas escritoras… ¿qué decir de Marguerite Duras, Marguerite Yourcenar, Simone de Beauvoir o George Sand? ¿Acaso no son buenas escritoras?
Esto me dejo atónita y sin palabras. Simplemente me era muy difícil de creerlo, y unos días después tuve mi tiro de gracia. Abriendo mi correo me encontré una solicitud de change.org (creo, porque no logro encontrarla) para pedir que las mujeres filósofas sean consideradas en el plan de estudios de licenciatura en Filosofía de España. Una vez más no podía creerlo y lo peor fue cuando lo comenté con Mr J y me contestó –es que no ha de haber buenas mujeres filósofas-. Solo tuve ganas de aventarle un zapato, pero como conozco aún menos en filosofía que en literatura me quedé callada hasta investigar. Finalmente cuando le pude demostrar que hay buenas mujeres filósofas [3] que se ofendió por la falta de representación femenina en el programa de filosofía.
Fue entonces que tomé conciencia de la necesidad de leer libros escritos por mujeres, quizás no en el pequeño mundo de lectores asiduos, sino en las escuelas y universidades. Es importante que los niños y jóvenes sepan que hay un 50% de la población que también sabe escribir y lo hace muy bien. Que no es una virtud masculina.
 
Pues es debido a la historia que la mujer no pudo alcanzar los mismos niveles de “calidad y cantidad” que un hombre (pueden leer el Segundo Sexo de Simone de Beauvoir para conocer más). Pero siempre ha habido almas guerreras que lo hicieron a pesar de todo, como Jane Austen, George Elliot, George Sand, Emily Dickinson, las hermanas Brontë y muchas otras. Que nos han dejado obras maravillosas que ofrecen tanto confort como un regreso a la infancia, que merecen ser leídas tanto por hombres como por mujeres.
Sin embargo creo, a pesar de todo, que las mujeres estamos tomando nuestra pequeña venganza. Cada vez que subo al metro cuento la cantidad de personas que leen un libro, de las cuales cerca del 70% son mujeres, como lo había mencionado antes, hay más libros publicados por mujeres ahora y la mayoría de (v)blogs que sigo son realizados por mujeres. Después de todo el futuro de la literatura puede estar en las manos de una mujer.



miércoles, 23 de noviembre de 2016

Paris es una fiesta

Paris est une fête (Paris es una fiesta)
Ernest Hemingway
Folio
ISBN 978-2-07-043744-3
345 pp

Hace mucho que no escribía en el blog, no  porque haya dejado de leer, sino porque no estaba motivada. Primero porque leí dos libros que me dieron mucho que pensar y no sabía cómo plasmar todas esas ideas, pues mi cabeza era una revolución. Así que decidí darme tiempo para madurar mis ideas, seguramente un día les hablaré de estos libros. Después porque leí un libro que terminé a tirones, aprendí mucho sobre Japón, pero no me dejo motivada para escribir.
Y así llegamos a hoy y a este libro, Paris es una fiesta. Creo que hay escritores que lo hacen tan bien que llegas a soñar que puedes hacer como ellos, eso es lo que hizo Hemingway conmigo y aquí estoy de regreso.
Nunca había leído a Hemingway y quizás nunca lo hubiera hecho si los atentados del 13 de noviembre 2015 no hubieran tenido lugar. Pues al igual que en los atentados de Charlie Hebdo, la gente sintió la necesidad de reconfortarse para poder seguir adelante; las personas que leen no me dejarán mentir, no hay mejor forma de hacerlo que con un libro.  Es así que Paris es una fiesta resurgió y se vendió como pan caliente. Y es hoy, a un año de los atentados, que decidí recordar este horrible hecho leyendo un himno a la ciudad luz. Pues Hemingway declara su amor a Paris con este libro [1].


Para muchos Paris es la Torre Eiffel y los Campos Elíseos, pero para los parisinos Paris es mucho más que eso. Paris es principalmente los cafés y sus terrazas, los conciertos, los jardines y esa vida de artista bohemio que ha marcado historia en Paris. Y es justamente ese estilo de vida que, por un lado, fue atacado el 13 de noviembre y por otro fue admirado Hemingway.
En Paris es una fiesta, Hemingway nos relata sus memorias en Paris durante los años veinte. Esa época, justo después de la Primera Guerra Mundial, que dio origen a la “generación perdida”. Y es tomado de la mano de Hemingwey que el lector se pasea por Paris rive gauche, se pasan horas discutiendo en alguna terraza cercana a Montparnasse y se conoce a una generación de escritores americanos que pasaron por Paris e hicieron historia en la literatura [2]. 



Y es con la frase final de Hemingway que me despido, porque es cierto que vivir en Paris te deja marcado de por vida.

“París no se acaba nunca, y el recuerdo de cada persona que ha vivido allí es distinto del recuerdo de cualquier otra. Siempre hemos vuelto, estuviéramos donde estuviéramos, y sin importarnos lo trabajoso o lo fácil que fuera llegar allí. París siempre valía la pena, y uno recibía siempre algo a trueque de lo que allí dejaba. Yo he hablado de París según era en los primeros tiempos, cuando éramos muy pobres y muy felices”

PS. Les dejo el PDF del libro (no sé si sea legal… pero ahí está).

Imágenes:



miércoles, 14 de septiembre de 2016

Hasta no verte Jesús mío

Elena Poniatowska
Ediciones Era
ISBN 978-607-445-346-1
408 pp

Las conversaciones telefónicas con mi madre seguido giran entorno lo que ella ha visto en el cine y lo que yo voy leyendo. Creo que para ella como para mí, el cine y la literatura son una forma de vivir y aprender. Así que ella me hizo remarcar que casi no leo escritores mexicanos diciéndome –a ver si un día te interesas más a tu historia y tu cultura, porque es muy bonito saber de otros países pero hay que comenzar sabiendo de dónde vienes- quizás no fueron sus palabras exactas, pero eso me quiso decir.
Y la verdad es que tiene razón. Entonces me di a la tarea de buscar escritores mexicanos, y claro que di con Elena Poniatowska. Para mi ella era más que nada una persona muy comprometida con la política, con ideas de izquierda y por lo tanto amiga de AMLO. Pero como escritora no sabía mucho. Escogí Hasta no verte Jesús mío porque la primicia era contar la historia de México en voces de las mujeres que despertaron con la Revolución Mexicana. Y fue precisamente esto lo que me llamó la atención, poner a la mujer como personaje principal en una parte de la historia mexicana que parece tan varonil.
La historia es contada en primera persona por Jesusa Palancares. Es como si en un día de aires te sentaras en la plaza del pueblo (Pozos, Gto. en mi caso) y comenzaras a platicar con la viejita en rebosada y solitaria. Ella al sentirse por una vez escuchada te cuenta su vida, su historia. Así te paseas por los pueblos y las playas mexicanas durante su infancia, te casas a fuerza con un revolucionario y terminas de soldadera; conoces a Zapata, Carranza, Obregón, Huerta, hasta llegar a la guerra de los cristeros. Y cuando México parece “dirigirse hacia el progreso” terminas de obrera, lavandera, sirvienta (aunque este término nunca me ha gustado) y por qué no, también te da por la bebida y la fiesta. Todo esto hasta que llegas a envejecer y sentirte solo, porque en realidad solo Dios está contigo.
Es un libro que disfruté mucho al principio, aunque reconozco que tuve que leer Wikipedia para acordarme de la historia de México y darle sentido a todo esto. Sin embargo, hay una parte mística que la autora quiso darle con “la obra espiritual” que no me convenció. Sé que los mexicanos somos muy dados a creencias y religiones, pero en este caso más bien parecería una especie de secta que no le encontré el interés a escribir sobre eso. Eso hizo que por momentos el libro me desesperara, pero bueno, el final me volvió a ganar y quedé con una gran sonrisa en la boca.
Durante todo el libro tuve el olor de una carne asada (con todo lo que conlleva, frijoles, tortillas y una salsa bien molcajeteada… hasta se me sigue haciendo agua la boca) en la nariz. Creo que cada vez que vea el libro voy a pensar en comida mexicana. Y no solo es el olor de la comida que se queda impregnado, también los colores de México y la voz de los mexicanos. Quizás mucha gente no le vean sentido a eso, pero cuando vives lejos es maravilloso.
Después de todo, mi mamá tiene razón, tengo que leer más literatura de México y América Latina en general.

Nos seguimos leyendo

PS. Agradezco a mi cuñada quién me hizo el mejor de los regalos, libros.  

miércoles, 7 de septiembre de 2016

La alegría de vivir

La alegría de vivir (La joie de vivre )
Émile Zola
Le livre de Poche
ISBN: 978-2-25-308213-2
508 pp

La elección del libro que leería en este momento era muy importante, pues se trataría del libro número 100 y  accesoriamente aquél con el completaría mi reto de goodreads del 2016. Si se dieron vuelta por mi última entrada habrán notado que fue gracias Germinal que amé la lectura. Entonces para festejarlo solo podría hacerlo con mi viejo amigo, Emile Zola.
Creo que Emile Zola no es muy conocido (quizás fuera de Francia), pero digamos que es contemporáneo de Hugo, Flaubert, Maupassant; gran amigo de Paul Cézanne y admirador de Balzac. Tan es así que Balzac, con su Comedia Humana, lo inspiró a escribir la saga de Rougon-Macquart con la excepción que Balzac seguía el movimiento del realismo y Zola del naturalismo. La serie Rougon-Macquart cuenta la historia de cinco generaciones de esta familia, algo así como Cien años de Soledad o La casa de los Espíritus. Solo que aquí no importa el contexto mágico de Latinoamérica sino más bien la influencia del medio sobre el hombre y los rasgos hereditarios de la familia. Lo que quiere decir que Zola daba mucha importancia a las teorías científicas de la época. En fin, la serie está formada por 20 libros de los cuales creo que el más conocido en habla hispana es Nana. Yo solo he leído 8 y uno de mis objetivos es terminar los 20 antes de morir.

Arbol genealógico Rougon-Macquart

Dejando a un lado las introducciones, voy a hablarles del libro que nos trae aquí, La joie de vivre o La alegría de vivir en español. Este capítulo cuenta la historia Pauline, una niña que al quedar huérfana (y rica) va a vivir en casa de sus tíos. Pauline como el titulo lo indica tiene la alegría de vivir y siempre trata de complacer a todos. Tan es así que sus tíos terminan despojándola de su dinero, pero ella continua a  sonreír solo pensando en el matrimonio que su tía le prometió con su primo Lazare. Lazare es todo lo contrario de Pauline, vive en completo estrés, con un terror cotidiano a la muerte, no es estable y se acaba el dinero de Pauline en sueños guajiros. Todo esto teniendo como marco a Normandía, región de Francia que se caracteriza por sus grandes corrientes marinas, el viento y los cabos.

Telefilm La joie de vivre de 2011

Tal vez esto haría creer que es una historia de amor, pero no, La joie de vivre es un fresco de las cualidades y defectos del ser humano. Porque Zola sabe crear personajes, todos están bien estudiados y fundamentados. No improvisa. Por ahí he leído que nadie sabe escribir como Victor Hugo, yo aún no leo nada de él, pero yo podría decir que nadie sabe crear personajes como Zola. 

Vincent van Gogh (Dutch, Zundert 1853–1890 Auvers-sur-Oise)

Tengo que aclarar que los libros de Zola son muy duros y deprimentes, así que la gente que busque novelas rosas esto no es para ellos. Aunque la joie de vivre es uno de los más tranquilos que he leído y aun así me encantó (reconozco que lo que más amo de Zola son sus historias horribles llenas de lo peor del ser humano, como en l’Assomoir). 
Yo quisiera que todo mundo conociera a Emile Zola, por lo que escribió, por sus ideas políticas, por lo que marcó en la historia de Francia, por él. Porque yo soy y seré su gran fan, porque cada vez que termino uno de sus libros tengo ganas de reír y llorar, de escribir y de leer mucho, mucho más. Porque hay cientos de miles de historias igual de extraordinarias esperándonos en cualquier biblioteca.

No le tengan miedo a los clásicos y nos seguimos leyendo.

 Photos:
http://livroscope.blogspot.fr/2013/07/les-rougon-macquart-12-la-joie-de-vivre.html
http://www.metmuseum.org/art/collection/search/436530
 



martes, 30 de agosto de 2016

25 cosas de mí como lector

Habitualmente les escribo sobre mis experiencias con los libros, pero esta vez no es así. Hoy les traigo algo mas banal y quizás entretenido…  25 cosas de mí como lector.

1. En realidad empecé a leer asiduamente hace tan solo 9 años. 
2. Germinal de Emile Zola fue “EL” libro que me mostró lo maravilloso que es leer.
3. Nunca quise leer Harry Potter porque los juzgaba literatura para niños, es decir, un poco tonta. ¡Ahora soy fan!
4. Cien años de soledad lo he leído dos veces y la primera vez no lo entendí.
5. He intentado leer dos veces Rayuela.
6. No leo libros de lo que llamarían “joven-adulto”, pero me encanta ver sus adaptaciones al cine.
7. Me molesta que la gente diga que leyó en la Búsqueda del tiempo perdido, sin ni siquiera saber que son 7 libros.
8. Solo compro libros de bolsillo, lo importante está al interior.
9. Estoy enamorada de Mr Rochester.
10. Me encantan los libros llenos de problemas existenciales o que describen lo más horrible de la sociedad.
11. Nunca he leído un libro de terror, quizás nunca lo haga.
12. Nuestra biblioteca tiene 230 libros y solo hemos leído la mitad.
13. Me encantan las escritoras inglesas.
14. No, yo no huelo los libros. No me parece que tengan un olor excepcional.
15. Odio que Mr J lea un libro de mi lista antes que yo. 
16. Yo no presto libros.
17. Emile Zola es el autor que he leído más. 
18. Le tengo miedo a Víctor Hugo y Cervantes. 
19. El principito no me pareció tan fabuloso. 
20. Bella del señor es el libro que más me ha hecho llorar.  
21. El libro que más me ha sorprendido es El maestro y Margarita. 
22. Nunca he reído tanto como con el diario de Bridget Jones. 
23. No tengo un personaje femenino ícono.   
24. La mayoría de las discusiones en la casa giran en torno a la lectura. 
25. Tengo miedo de morir sin terminar todos los libros de mi lista.

Y ustedes, ¿cuáles son sus secretillos de lectores? 

Nos seguimos leyendo





viernes, 26 de agosto de 2016

Tratado sobre la tolerancia

Tratado sobre la tolerancia (Traité sur la Tolérance)

Voltaire
Folio
ISBN 978-2-07-046833-1
143 pp.

Hay libros que son historia por ellos mismos. Por lo que significaron en su época, por cómo transcurrieron el tiempo y por cómo el presente los aclama para darle sentido a la actualidad. Este es el caso de Tratado sobre la tolerancia de Voltaire.
Antes que nada quisiera platicarles cómo llegué a éste libro. Es conocimiento de todos que en enero del año 2015 hubo una serie de atentados en Paris, también muchos han de saber o imaginarse que ese suceso marcó el espíritu de los franceses, los ha obligado a evolucionar en sus pensamientos, y quizás hasta retroceder en algunos casos.
Situando un poco el contexto, los franceses son personas que creen en una sociedad laica, la defienden a capa y espada, y están muy orgullosos de lo que se ha logrado en esta materia. Pues judíos, musulmanes, católicos, protestantes, ateos, de todos los colores y razas, han logrado vivir en “harmonía” durante mucho tiempo. Porque eso también es Francia, un país multicultural que ha construido su presente en los brazos de migrantes; ha sabido acogerlos y darles oportunidades, para muestra un botón, yo. Pidiendo a cambio solo respeto a los valores de la República, la laicidad entre ellos. Por eso, los actos terroristas cometidos contra la libertad de expresión en nombre de una religión quedaron fuera de la razón para muchos franceses. La única respuesta que tuvimos a esta barbarie fue salir a la calle para protestar, para unirnos como país, nuestras armas un lápiz y un libro en mano, el tratado sobre la tolerancia.


En 1762 un hombre es condenado, Calas, por el asesinato de su hijo. Su hijo, Jean Calas, era abogado y para poder trabajar como tal le hacía falta un certificado que mostrara que era católico. La familia Calas era protestante, por lo que Jean intenta convertirse al catolicismo. Su padre al saberlo decide matarlo, o al menos esa es la versión que la justicia de Toulouse dio.  El padre es condenado a torturas horribles hasta que admita su crimen, pero prefirió morir antes de hacerlo. La sociedad, altamente católica, no quedó conforme con esto y decidió ensañarse con el resto de la familia hasta despojarla de todo. Voltaire convencido de la inocencia de Calas escribe este tratado en 1763 para darle justicia. Así, Voltaire nos hace un viaje de la tolerancia a través de los tiempos, para mostrarnos que si hay una religión intolerante ha sido la católica.
La verdad es que no podría darles una crítica de tal libro, no me atrevería ni a pensarlo. Pues es un libro que te abre los ojos a muchas cosas, sobre todo cuando eres católico; un libro donde aprendes algo con cada página y terminas con la cabeza perturbada por lo que acabas de leer. Desgraciadamente yo no logré apropiarme del texto, no podría hacerles una disertación sobre él. Creo que aún me falta mucho por leer para que mis neuronas se vuelvan independientes y sean capaces de realizar juicios de valor por ellas mismas. Sin embargo puedo decirles que después de haberlo leído me sentí menos tonta con respecto a mi religión y la historia de Francia.   
Porque después de todo, creo que el sueño de Voltaire de una sociedad laica, donde lo que importa es el individuo y no la religión se había logrado. Al menos eso creíamos antes de enero del 2015, ya que a partir de ese momento hay muchos conflictos de religiones, otros atentados han ocurrido,  nos hemos vuelto menos tolerantes y ahora asuntos como el burkini son tratados como problemas de orden nacional. Pero esa es otra historia.
En la nueva edición que salió para después de los atentados hay una entrevista realizada a Philippe Sollers por Le Monde (periódico de referencia en Francia) que se titulaba “Aquí hace falta Voltaire”. Él termina su entrevista diciendo que la única forma de resistir a la mundialización y otras ideas devotas y fanáticas es leyendo. Hay que ejercitar el musculo del espíritu, leyendo, pensando… pero con conciencia.
 Yo los incito fuertemente a leer Voltaire. Sé que su nombre puede dar miedo, pero en realidad es muy fácil de leer, está tan bien escrito, con una cierta ironía y cinismo que fascinan. Además van a obtener mucho de cualquiera de sus libros.




jueves, 25 de agosto de 2016

El mayor Pettigrew se enamora

El mayor Pettigrew se enamora (La dernière conquête du major Pettigrew)
Helen Simonson
10/18
ISBN 978-2-264-0584-3
539 pp.

Las personas que visitan este blog de vez en cuando saben que soy fan de la literatura inglesa. Esto se debe a ese ambiente tan peculiar, tan inglés (So British), que me capturó con Jane Austen, Charles Dickens, las hermanas Brontë, Virginia Wolf y hasta con escritores contemporáneos como J.K. Rowling. Y es gracias a todos ellos que he aprendido a idolatrar un país del que solo conozco Londres como turista. A esperar cada cumpleaños o Navidad que Mr J me ofrezca un juego de tenedorcitos o cucharitas para la hora del té.  A apreciar el té como bebida milenaria y hasta adorar los vestidos con estampados de flores tan pasados de moda.
Por si se lo preguntaban aún sigo en la espera de mis tenedores, pero este año recibí un libro que prometía hacerme viajar por Inglaterra, saboreando cada página con cucharadas de mermelada, panecillos y té.  Este libro fue una recomendación de la librera de la Fnac (la misma que dijo que si me gustaba Jane Austen, me encantaría Al sur de la frontera, al oeste del sol de Murakami). Así que después de haber leído Lolita decidí continuar con algo más ligero. 

El mayor Pettigrew se enamora cuenta la historia de un militar inglés retirado y viudo que se enamora de la dueña de la tienda de víveres, una señora de Paquistán. El resumen del libro promete (una vez más) una crítica a una sociedad que se dice “abierta” pero que está llena de prejuicios cuando una relación de este tipo se lleva a cabo entre sus miembros. Sin embargo este libro se queda solo en promesas.
Los personajes están muy mal construidos y contrario a lo que pretendía la escritora, me lo imagino, cada uno es de ellos está representado solo por estereotipos un tanto racistas. La historia es muy mala y todo gira alrededor de un par de fusiles, ¡sí un par de fusiles! El libro tiene más de 500 páginas y en la mayoría de ellas no pasa nada, pareciera que solo rellenaron el libro con tazas de té (porque de que había té… había, hasta llegar al punto de hartar). Peor aún, el final parece salido de una mala película de acción/amor. Como diríamos en México, simplemente sacado de la manga.
Me costó mucho leer este libro, cada vez que comenzaba a hacerlo mi cabeza se perdía o empezaba a cabecear. Y durante los momentos lúcidos solo pasaba corajes y luchaba conmigo misma para no abandonarlo. Creo que hay libros sin pretensiones que cumplen con su objetivo, como La sombra del viento, que divierten y te mantienen atados a ellos. Pero éste es uno que al menos yo no recomendaría.


Nos seguimos leyendo

Nota mental. Nunca más escuchar a las libreras de la Fnac.


En la búsqueda del tiempo perdido, o solo perdiendo el tiempo. Enamorada de los libros y los sueños que nos hacen vivir.

Ana está leyendo

Ana está leyendo
Middlemarch

Popular Posts